El bar de mis sueños…
1. Esta ubicado lo suficientemente cerca de mi casa, como para volver tarde sin pensarlo, y hasta caminar en los días de lluvia con una sonrisa empapada.
2. Nadie fuma, no por que no se pueda, sino por que no hace falta. Los adictos satisfacen sus carencias respirando la atmósfera inigualable del lugar. Obvio, huele bien.
3. Es muy cálido, hay madera (sin ser choza), un escenario ameno de poca estatura, mesitas desiguales. La decoración parece azarosa, pero fue cuidadosamente pensada (bah, sentida) por sus dueños (podría ser yo…). Pero en general, hace referencia a la música, y te invita a sentirte dentro de ella.
4. Los baños son tan simpáticos que la gente no deja tiradas sus miserias ni escribe con ellas en la pared. Los inodoros son submarinos amarillos, y los mingitorios tienen pintados un tiro al blanco con puntaje (al mejor puntaje de la noche, tragos gratis).
5. Nunca esta lleno de gente. Tiene el equilibrio perfecto para complacer a cómodos que gustan del espacio, y a tímidos que se esconden detrás de la columna.
6. La iluminación es sumamente artística, y va adaptándose a las exigencias de la noche.
7. La carta es simple, pero efectiva. Los tragos y bebidas son pocos, pero de buena calidad. Para añadirle suspenso, todas las semanas se ofrece una invención de edición limitada.
8. La gente se conoce entre si. Pero no tanto como para hacer sentir extraños a los nuevos. Las meseras no son obligadas a usar ropita provocadora, o uniformes incómodos, tienen la libertad de elegir. Si lo quisieran, pueden atender en pelotas.
9. La música: siempre suena buena música. Siempre. Es agradable oír. Nada de música electrónica, nada de bandas pseudorockeras, nada de niños depresivos que creen tener influencia inglesa. Nada de rockeritos cuadrados nacionales. Buena música, clásicos, y todos los desconocidos que se quieran dar a conocer y tengan algo bueno que dar.
10. Obviamente, en este bar tocan bandas. No siempre, y no llenan. Pueden ser convocadas por su calidad, o por su show e interacción con la gente.
11. Y claro, hay instrumentos disponibles para quien gusten tocar (cuidando siempre de no convertirnos en un karaoke coreano, o de fiestas de cumpleaños). Y yo subiría a tocar, claro, después de mil intentos.
12. Los puntos anteriores se apoyan en una buena inversión de sonido, de la mano del misterioso Señor J y sus conocimientos en la materia. Buen sonido no es igual a música alta o excesivamente grave. Muy por el contrario.
13. Lo que en este bar sucede, en este bar se queda. Uno sabe que va a pasarla bien. No hay por que contar las cosas que uno ve, ¿no?
14. El bar esta muy bueno los jueves.
Obviamente, este bar no existe, mas que en mi imaginación. Si alguien sabe de uno, con al menos 6 ítems, hágamelo saber!!!











.png)

